“Al final lo que importa no son los años de vida si no la vida de los años” 

Me enseñaron lo que era vivir, me enseñaron que dan igual los años que sobrevivas, si en ellos no hay vida, porque no se trata de existir, de sobrevivir como uno pueda, se trata de vivir, vivir momentos, experiencias, recuerdos, vivir con gente, vivir acompañado, vivir en soledad, vivir contigo mismo, como sea, pero vivir. 

Me críe con una abuela que sobre protegía a su marido, porque su pensamiento era: cuantos más años más vida, un pensamiento que abarca a la mayor parte del mundo; con ella lo entendí, entendí que mi edad no se refleja en mis años, que sobrevivir no es vivir, entendí que si no vives, la vida de tus años no importará, que vale más una vida de menos años, que muchos años en una vida, que vale más una sonrisa, que un año de llanto. 

Aprendí a disfrutar, a disfrutar los pequeños momentos, las pequeñas acciones, las pequeñas sonrisas, a vivir al máximo, cada día son una anécdota nueva, aprendí a equivocarme y aprendí a aprender de mis errores, aprendí a vivir el día como si fuera el último de mi vida, aprendí a reír, a querer, pero sobretodo aprendí a vivir, dando todo de mi, disfrutando mi vida, no los años de ella. 

Desde ahí, mi lema siempre fue “vida solo hay una” una frase que contenía verdad en cada palabra escrita, me arriesgué, lo tire todo por la borda, la cague, disfruté, y aunque a veces me equivocara, aunque a veces me matara por no pensar un poco más, viví cada segundo de mi vida como si fuera el último, arriesgándolo todo, arriesgándome a un no tanto como a un si, a un odiar tanto como a un querer, a un perder tanto como a un ganar, a un morir, tanto como a un vivir. 



"Querer no significa que todo este bien"

 

Son muchas las veces que he oído hablar de una amistad como algo perfecto, como una imagen sin ninguna sombra, como un papel sin manchas de tintas, como un libro lleno de sonrisas, y un mundo en el que solo sale el sol. Donde todo es luz, no hay oscuridad, no encuentran problemas, o bueno, puede que sí, pero huyen de ellos, de las sombras, las manchas y las lágrimas, pero a veces uno no es lo suficientemente rápido como para que el dolor no le alcance. 

Conozco esas realidades, esas donde corren tan rápido como pueden y cuando el miedo les atrapa, lo esconden y se lo guardan. Es ahí donde te das cuenta que tu amistad no es algo tan perfecto, que tus imágenes están llenas de sombras, y la historia que estás creando es un libro lleno de mentiras y páginas creadas por una tinta que esconde lo que pasa. Porque quieres ser la buena de unas palabras que has creado a partir de lo malo, quieres no hacer daño, por eso te callas. Pero hasta qué punto tienes que ser la buena, la cómplice de tapar las heridas en vez de curarlas, tus heridas, esas que alguien más ha creado a partir de esa luz que solo veías tú en medio de toda la oscuridad que esa persona había inventado.  

Como un día alguien me dijo, las personas no nos tratan como ellos quieren, nos tratan como nosotros dejamos que nos traten. Todo depende de nosotros, de como queremos “un te quiero”, lleno de mentiras, o tan sincero que se pueda expresar con un silencio. Y no vale de nada quejarse y seguir huyendo, corriendo hasta quedarte sin fuerzas, porque eres buena dejando a los demás tratarte así, pero eres mala por tratarte así a ti misma. 

Muchas veces un “no me quiero quedar sola” asusta, y  un “mejor sola que mal acompañada” tampoco ayuda, porque le tienes más miedo a la soledad que a esa oscuridad que te acompaña. Por eso hay que aprender, aprender a que tratar tiene el significado que tú le quieras poner, a que la amistad se basa en las palabras que tú quieras decir, y el amor en los abrazos que estés dispuestos a dar, y a recibir. 

Así que no, no eres mala por poner límites, por ponerle un significado a una palabra que te ha hecho tanto daño, a que la “t” no signifique temer, la “r”  riesgo y la “a” aparentar. Que puedas sonreír sin necesidad de falsedad, y hablar con libertad, encontrando esa luz que tanto buscas en medio de la oscuridad.



“La soledad no es estar solo, es estar vacío” 

 

Y otro día más sin saber quién está y quién no… podría contar con los dedos a la gente que me ha fallado, pero no tengo suficientes para contar a quien ha estado ahí cuando ni yo lo estaba, aún así mi mente no funciona, no funciona al sentirse querida, al saber que hay gente ahí al mirar a los lados, no llega a ver quién sí está, pero tiene muy claro quién se ha ido o nunca ha estado … pero si me pongo a contar ya te digo yo que me dejo a alguno en el camino. Porque aunque creamos que estamos solos, siempre hay alguien vigilandonos por el rabillo del ojo para saber si estamos bien, alguien que a la más mínima está ahí para lo que necesites, alguien que se preocupa por tu dia a dia, por como te sientes, que insiste, porque lo último que quiere es verte mal. Nunca estamos solos, siempre hay alguien acompañándonos, ahí para cogernos la mano, mirarnos a los ojos, y decirnos que todo va a estar bien, lo que pasa es que a veces esos ojos, nuestros ojos, se encuentran cerrados y somos incapaces de verlo. 

 

Siempre voy a creer en eso de que el miedo del que realmente te quiere no es perderte si no hacerte daño. El miedo real, ese que solo conoces cuando quieres a alguien más que a ti mismo, esa persona por la que darías tu vida, tu alma. Porque cuando quieres de verdad, realmente de verdad, lo que le duele a esa persona a ti te mata, lo que le hace feliz a ti te hace vivir y lo que a él le da miedo tu lo enfrentas como si fuera una batalla ya ganada. Porque eso querer, amar, dar todo de ti sin necesitar ni querer nada a cambio, mirar a esa persona y que te brillen los ojos, que te salga esa sonrisita en cuanto pronuncien su nombre, que lo ultimo que quieras es que sufra o lo pase mal, no que no este contigo.

“Mi villano de la infancia y me héroe de la vida” 

 

 

Y volví a ese lugar, a ese sitio de la cama, volví a estar apoyada en su pecho, y con su mano acariciándome la cabeza, una mano que no se como hacía que todo se desvaneciera, volví a escuchar los latidos de su corazón algo que hacía que me sintiera más viva que nunca, porque nuestra relación nunca fue fácil, nuestras peleas un infierno y nuestros buenos momentos lo más bonito que tengo, pero supongo que a veces el miedo gana a los recuerdos y el amor, y supongo que eso siempre dolerá. 

 

Nunca se lo puse fácil, no soy una persona sencilla de tratar, ni alguien que te cuente sus cosas sin problema, soy esa niña que se me nota todo en una mirada, esa que si no sonríe la gente le pregunta si está bien, esa que se ríe por todo, pero lo malo la mata, aunque las risas las muestre y el dolor se lo esconda. Pero él, por mucho que yo huyera , siempre sabía cuando sentía esa presión en el pecho o en cambio cuando me dolía la tripa de tanto reírme, porque él siempre fue el castillo que nunca se derrumbó, siempre fue ese que nunca fallo a la hora de conocerme, de saber quién era yo, y cómo me podía sentir, y a veces me  conocía mejor que yo. 

 

Esas misma manos que me sacaban del dolor, habían sido las provocantes del miedo, y esos mismos latidos del corazón, habían sido los que algún día desee que pararan, porque supongo que a quien más he querido es quien más daño he hecho, quien más he odiado quien más me ha enseñado y de quien más estoy orgullosa. Un héroe para mí, porque sé que he fallado, y me culpo cada día, porque tu me enseñas a levantarme, pero a veces yo no soy capaz ni de sostenerme, porque eres tu mi fuerza y a veces yo la debilidad, porque eres y lo que más odie y o que siempre querré.

“No puedo sacar de la cabeza lo que no sale del corazón” 

 

Y según él soy yo quien no está preparada, quién no ha asimilado que se fue, pero me pregunto si en verdad es él, porque veo que es él, es él el que la nombra cada minuto, es él el que parece que no acepta que ya no está, porque siempre fue su mundo, pero el mío también y yo ya lo he dejado atrás, porque es él quien la pone de ejemplo, es él quien cada dos palabras puede decir su nombre, es él quien me repite cada día que sigue con nosotros, que la ve en mis ojos. 

 

Porque a lo mejor tiene razón, a lo mejor si quiero escribir, a lo mejor yo también quiero ser capaz de decir su nombre sin soltar una sola lagrima, a lo mejor sí que quiero, pero sé que no puedo, porque siento que no soy lo que quiero ser para él, solo porque ella está en medio, y aun asi, aunque ya no esté, siempre la pondrá primero, ante todo, ante todos, incluso antes que a mi. Porque si quiero escribir, quiero hablarlo y gritarlo, pero no puedo, porque no sé, porqué nadie me ha enseñado, y aún que crea que no, a veces me cuestan las cosas, porque a veces no se quien soy para él, ni siquiera si ella sigue siendo algo para mí.

 

 Porque me imagino su cara y siento que me falta el aire, porque quiero sus abrazos y me desvanezco, porque oigo un “mamá” y vuelve ese dolor en el pecho, ese que siempre ha estado y realmente nunca se ha ido, pero supongo que eso él tampoco lo puede entender, porque no se, no se porque me cuesta tanto, pero sí sé porqué no quiero escuchar su nombre, porqué no quiero que él me diga que me parezco a ella o porqué odio que sea su persona favorita. Porque quiero ser yo quien diga su nombre al  verla llegar, porque quiero reirme a la vez que ella y que nos digan los demás que tenemos la misma sonrisa, porque quiero que vuelva a ser mi persona favorita, y quiero ser yo la persona favorita de él. Solo quiero que ella vuelva, y que él me quiera a mi como la quiere a ella.

 

Quería olvidarla, soñaba con que esos recuerdos no existieran y esas fotos desaparecieran, deseaba con todo el corazón no oír su risa de vez en cuando, ni necesitar sus abrazos. Necesitaba hacer como si no hubiera pasado nada, porque no estaba preparada, porque nadie me había enseñado a despedirme y yo no podía aprender sola. Él no lo entendía, no entendía el dolor en el pecho cuando me despertaba y veía que no estaba y el deseo por la noches de que al día siguiente volviera, no entendía el sentimiento de que solo eres quien eres por ella, que la gente te recuerde al pronunciar su nombre, las caras de la gente, de compañeros y profesores, el mirar a los lados y no saber porque ya no está, no entenderlo, porque nadie tampoco te lo ha explicado. 

 

Aunque sé que no se podrán cumplir mis deseos y mis sueños, porque sé que la tengo dentro aunque me mate saberlo, porque sé que la veo cuando me miro al espejo, que nunca se va ir pero tampoco va a volver, porque sé que la quiero y soy quien ella me enseñó, porque ahora sonrío al ver a quién tengo y me encanta mirar al cielo.

"Pesar menos por valer la mitad"

 

 

5 maneras de adelgazar, como bajar de peso, perder 5 kilos en una semana, frases que se repetían en mi cabeza, búsquedas recientes, palabras que retumbaban cada día más.

Quien decide, quien decide qué cuerpo valorar, quien decide las palabras que decir, que guardarse, que soltar con valentía para esconder la cobardía que recorre cada centímetro del cuerpo al que llamamos nosotros pero que vemos con los ojos de los demás, quien decide las veces que estas se quedan clavadas como astillas, quien decide los kilos de sobra, los que hay que adelgazar, los que matarías por soltar, aunque sabes que nunca va ha hacerse realidad, que el aire que inspiras se quedará encerrado en un cuerpo que querrías que dejase de respirar. 

Recordaba cada día, las palabras, cada una de las letras, cada uno de los sonidos, esos que revoloteaban por mi estómago impidiendo comer, impidiendo vivir. Recordaba el alimento comido, el rechazo de después, el sentimiento inédito de cada vena de tu cuerpo querer arrancar, recordaba cada noche, cada día sin comer, cada estoy bien, cada mirada en un espejo que destrozaba mi imagen ante el, mostrandome lo que los demonios de mi cabeza me querían hacer creer que veía, cada uno de las defectos que componían un alma  que aun no estaba constituida. 

Cada hueso de mi cuerpo deseaba romper, cada vena de mi cuerpo arrancar, cada músculo hacer desaparecer, intentar quitar el exceso de mi cuerpo aunque me quedaste sin nada por dentro, intentar demostrar que no era un peso, que era más como una pluma, una que pintaba en los papeles de los demás, que escribía cada cosa que los otros le pedían, una que era manejada por una mano externa que tocaba su cuerpo para después despreciar, una pluma que pesaba nada por valer la mitad. 

Deje de abrazar, de mostrar mi amor a través de un toque lento, de sentir la piel del otro en mis dedos, en mis labios, en cada uno de los momentos que regalar. De esos cuando una sola célula puede sentir más que los mil trocitos repartidos del corazón, cuando un sólo roce puede decir más de mil palabras. Porque tenía miedo, miedo de que mi piel, esa que tanto odiaba,  esa que rezaba por rasgar, por romper y volver a juntar creando un cuerpo diferente, uno que no fuese yo, uno con 5 kilos menos, sin la necesidad de 5 maneras de adelgazar, de bajar de peso, de vomitar cada vez que sentía que el cuerpo se corrompía, que se pudría con cada uno de los sonidos oídos, de las letras escritas, de las palabras dichas, fuese juzgada.



 

 

“Pesar cuesta mucho más que valer, y valer importa mucho más que pesar”

 

Borré el historial, las búsquedas, las listas, los kilos apuntados, las 5 maneras de adelgazar. Borré mi memoria para no recordar, recordar cada frase y palabra oída, vista, leída. Olvidé las heridas para poder crear una nueva memoria, una donde soy yo quien decide qué astillas merecen la pena sufrir y cuales puedo esquivar, una donde soy yo quien elige como verse en el espejo, como recordarse, como valorarse, como respirar todo el aire posible para que mi cuerpo este bien y recorra cada dia un camino nuevo donde me aprenda a querer. 

Prefiero mil veces comer a morirme sin haber comido, prefiero mil veces pesar a morirme sin haber valido, prefiero mil veces vivir a no hacerlo, a sentir como cada una de mis venas deja de respirar, a ver como cada centímetro que recorre mi cuerpo se desvanece con el dolor de una imagen borrosa, deforme, irreal. Una imagen que ha causado tener que buscar 5 maneras de adelgazar, como bajar de peso, perder 5 kilos en una semana, una imagen que ha dejado que entren en ella palabras que no son bien recibidas, palabras que se componen de cuchillos, de heridas. 

Siempre dicen que es un simple reflejo, que no hay que juzgar con ello, que es una simple imagen, que nunca una silueta contará una historia entera. Dicen que si tu no te quieres nadie más lo va ha hacer, que primero eres tú el que te tienes que ver bien, dicen que eres tu el protagonista de la historia, que si tu no estas nadie más estará, que si tu te vas ya no queda nadie más. Y por el momento, prefiero creérmelo, hasta que llegue el día en que empiece a saberlo. Saber que soy yo y nadie más, que mis ojos, mi pelo, mis piernas, mi boca, mis brazos, no demuestra el punto de vista que puedo llegar a tener, la persona que puedo llegar a ser, la rapidez con la que puedo avanzar,  las palabras que me callo o deseo soltar o los abrazos que puedo llegará dar, con un roce lento, tranquilo, con cada una de mis células sintiendo mucho más que los componentes del alimento comido.

"Una nota no te define"

 

 

Una nota no te define, pero marca cada paso que das. 

Una nota no te define, pero le muestra a los demás lo que eres capaz de lograr.

Una nota no te define, pero un solo número te puede consumir por dentro, dejando todo lleno de palabras estudiadas que en la vida te servirán para nada. 

Una nota no te define, pero te desarmas para intentar encajar lo que en tu cabeza no entra.

Una nota no te define, pero las del pasado te dejan en blanco ante una prueba presente.

Una nota te define, pero es por lo que te pasas la noche llorando y no descansas, por lo que la gente te juzga, por lo que ven de ti, de lo que eres, de lo que serás. 

Una nota no te define, pero te pasas días estudiando para que un solo error te coma la cabeza hasta dejarla acabada, hasta dejarla sin nada. 

Una nota no te define, pero es lo que marcará el resto de tu vida, un solo día, un solo papel, un solo número, una sola tinta. 

 

Me repiten día a día que todavía soy pequeña, que me queda mucho por avanzar, por lograr, que me queda un futuro cercano y otro muy lejano del que podré formar parte, independientemente de las notas que saque. Pero es que con cada número, con cada falta, con cada rojo en mi papel, con cada decepción, con cada lágrima derramada, una parte de mi se desgarra, desaparece, se convierte en algo de lo que siempre me arrepentiré, de algo de lo que ni en un futuro cercano ni lejano querré formar parte, dependientemente de las notas que saque. 

 

 

 

 

 

“Una nota no me define, lo hacen mejor las palabras”

 

Una nota no me define, me ayuda a marcar el siguiente paso que voy a dar.

Una nota no me define, me demuestra lo que puedo llegar a lograr.

Una nota no me define, me puede ayudar a producir una nueva parte de mí, dejando todo lleno de experiencias y objetivos alcanzados que en la vida servirán para hacerme crecer. 

Una nota no me define, me hace reconstruirme cada día formando alguien nuevo, mejor.

Una nota no me define, me ayuda en el presente para no cometer los errores pasados. 

Una nota no me define, me hace pensar y progresar, me ayuda a ver mis debilidades, y mis fortalezas, las cuales son aceptadas por igual, me ayuda a verme, a lo que soy, lo que podré llegar a ser. 

Una nota no me define, me enseña los fallos cometidos para no volverlos a repetir, almacenando cada piedra avanzada en el camino. 

Una nota no me define, es lo que me construirá para el resto de mi vida, muchos días, muchos papeles, muchos números, muchas tintas gastadas, y mil palabras que podrían definirme mejor que una nota. 

 

Fuerte, capaz, alegre, divertida, resiliente, empática, sentimental, amigable, honesta, leal, valiente, responsable, trabajadora, independiente, soñadora, sincera y puede, solo puede, que un poco cabezota.

Cada una de estas palabras siempre valdrán más que un 1, un 2, un 3, siempre valdrán más que un solo número escrito en un papel. Porque es lo que te hace ser tu, quien eres, lo que puedes llegar a ser, a conseguir. Porque cuando pregunten prefiero que digan que soy yo misma, tenaz, generosa, apasionada, simpática… a que digan que soy un simple 10.

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Comentarios

Elisa
hace un mes

Qué maravilla Paula! Y que forma más bonita de dejarnos conocerte un poquito más… Te quiero mucho

Laura
hace un mes

Dios, q cosas más bonitas igual q la escritora. Te amo

Jorge
hace 2 meses

Eres una máquina. Te quiero

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